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Espacio (centro y periferia) |
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Doble
viaje real para un doble enlace. “En cuanto a espacio, el rey estaba en todas partes a través de documentos, insignias, banderas, leyes, normas, expresiones, grabados, estatuas, pinturas y virreyes que lo duplicaban y lo representaban” LISÓN
TOLOSANA[1].
« El
día 9 de noviembre de 1615 se realizó el intercambio (échange) de las
dos princesas en el medio del Bidasoa (Bidache) o Irún, con toda la
igualdad que se pudo entre las dos naciones » Memorias
de Richelieu[2] El equilibrio de una unidad de control territorial (un estado) se
establece entre la capacidad militar (real y disuasoria) que posee el rey
para controlar el territorio, y
la red de comunicaciones de que dispone para vehicular desde el centro la
fuerza (directa y simbólica) que cohesiona el sistema. “Uno
de los primeros presupuestos de la moderna teoría geográfica es que el
espacio (o sea, la extensión organizada) es el producto de una práctica
cultural o simbólica. Las realidades espaciales, tal como son
‘percibidas’, no constituyen realidades objetivas, dependientes de la
propia estructura de la extensión, sino productos de una práctica
organizadora del espíritu humano que, además de ordenar y clasificar el
material bruto de la extensión, da un valor a cada uno de estos órdenes
y los jerarquiza entre sí”[3]. La movilidad del monarca (envuelto en su ejército) será más necesaria
cuanto más débil sea la red de comunicaciones que le permite controlar
el territorio bajo su jurisdicción. El sistema obligará a continuados
rituales de confirmación de lealtades (entradas triunfales[4]
y confirmaciones de la justicia real - lits de justice -), y a la
necesidad de activar otros centros de poder independientes del que rodea
al monarca (convocatoria de
cortes generales en el reino convocando a las ciudades o cortes locales de
un estado). Un
estado es una estructura que intenta dar sentido a la realidad a partir de
un centro[5].
Su función es triple: gestionar el espacio estableciendo límites a su
expansión; gestionar dentro del espacio la violencia y
el trabajo campesino en su beneficio (a través de la imposición o
la fiscalidad[6]);
y, finalmente, gestionar la memoria colectiva que justifica su dominio.
Este esquema se hace más complejo con la modernidad[7]
y la expansión de los estados por ultramar – nuevos espacios explorados
por la cartografía y la acción misionera[8]
-, a veces, unidos estrechamente. La dominación del espacio va unida a
una visión del mismo cambiante, según los modos de apropiación y
violencia que se ejerzan. Esta visión es muy diferente en el caso español
y francés[9]. La corte medieval migratoria (que va agotando existencias y excedentes en
los palacios ubicados en las distintas etapas de su camino) se estabiliza
en la Edad Moderna, no sólo en razón del aumento de personal
administrativo (una consecuencia más que una causa), sino como resultado
del dominio creciente de la red de comunicaciones y de la capacidad y
fuerza de la irradiación de la representación monárquica
(a través de delegados humanos o simbólicos), que alcanza todos
los puntos del territorio del estado rompiendo progresivamente
solidaridades y lealtades intermedias[10].
La villa corte se transforma en un centro económico que depende de la
corte palacio[11].
En este momento, se produce una eclosión general de libros de viajes ya
referidos a los movimientos del monarca por los diversos reinos[12],
muchos de ellos en relación con casamientos reales[13],
ya concretados en un estudio del reino[14]
en concreto con una tendencia comparatista que se afirmará en el siglo
XVII. Junto a ellos, los libros, como el de Jean Philippe Varin[15],
que sitúan los monarcas del reino no sólo como una continuidad que
comienza a clasificarse en tablas dinásticas sino en relación con los
demás monarcas europeos y trans europeos. En el siglo XVI en España y en el siglo XVII en Francia, se afirma el
poder central del monarca[16]
rodeado de nuevas figuras (secretarios, favoritos, validos, ministros)[17]
que lo aíslan del contacto directo con los miembros de la nobleza y el
clero . Se dislocan los poderes y las clientelas locales en beneficio del
centro de gobierno, la gestión del poder[18]
se realiza cada vez menos por consenso y más con carácter administrativo[19].
Pierden sentido los actos de origen medieval en que los distintos poderes
confirmaban al monarca su dependencia afirmando la autonomía de sus
derechos corporativos (Lits de justice, Estados Generales o Cortes,
entradas reales del monarca o la reina[20]),
transformados en la época moderna desvirtuando su poder real a través de
la mixtificación de su poder simbólico[21]
o sustituidos directamente por rituales publicitarios de afirmación de la
voluntad real[22]. Comienza a funcionar activamente una red de comunicaciones interna que
vehicula la voluntad real[23].
Las decisiones del monarca, o de su consejo, son escritas por los
secretarios, comunicadas verbalmente por los pregoneros y mediante la
correspondencia a otros centros de poder para que sean igualmente
publicitadas, impresas en cárteles que se pegan en las plazas de los
mercados o las puertas de las iglesias y celebradas (aclamadas y asumidas)
mediante el Tedeum[24].
La voz del rey, avalada por la aprobación divina, se extiende radialmente
por el reino. Las capacidades técnicas de la administración centralizada (extorsión
de los súbditos en impuestos que afluyen al centro, mejora de postas y
caminos para la mejor circulación del correo[25],
comunicación rápida con los representantes, impresos que informan de la
actividad del centro) provoca la inmovilidad real, es decir, del poder
ejecutivo y legislativo (independientemente de dónde se encuentre la
persona del rey). La edad moderna contempla la estabilidad del centro,
recaudador de informaciones y recursos económicos; y emisor de órdenes y
control del territorio al que todos dirigen sus pasos radialmente. En 1615, se imprime un texto con las órdenes del rey Luis XIII: informa al Parlamento de París de lo que va a realizar en los próximos días en Burdeos – una forma de afirmar que lo va a realizar a pesar de las oposiciones que plantea la guerra civil -, hasta terminar el (consignation & échange) depósito e intercambio de las princesas en la frontera con España. Posteriormente, Luis XIII promete volver inmediatamente a París y pide: “Como siempre, he rendido y hecho rendir gracias a Dios mediante plegarias públicas y canto de TE DEUM, con los fuegos artificiales (feux de joie) que mis buenos súbditos hacen, para testimoniarme su alegría y el contento que ellos reciben de mi presencia: os ruego que así se haga de la misma forma en mi buena ciudad de París; & he dado aviso a todos mis buenos servidores de allí, para continuar con vuestro cuidado habitual en mantener la paz y el reposo de mi ciudad: & a fortificarlos en la fidelidad y afección que siempre han tenido conmigo, & en la obediencia que naturalmente me deben, sin permitir entre ellos ninguna división que pueda alterar el reposo & tranquilidad pública, siguiendo la entera y perfecta confianza que les tengo: rogando sobre esto a nuestro Señor que él os tenga (señor de Verdún) en su santa y digna guardia. Escrito en Burdeos el 18 de octubre de 1615, Firma Luis y Loménie (secretario real). LOUIS XIII, LETTRE DU ROY envoyée à Monsieur le Premier Président
(Monsieur de Verdun), en la Cour du Parlement à Paris sur les mariages
des Majestés de France et d'Espagne, le XVIII jour d'octobre 1615[26].
Es también el momento en que cambia la visión del espacio. Comienza el
desarrollo de la cartografía científica[27]
que mide el territorio situando fronteras marcadas como líneas en un
dibujo que representa al territorio[28].
Esta revolución hace cambiar la visión del patrimonio real: el reino,
los dominios del monarca se presentan como una unidad en vez de una
acumulación natural heredada de compartimentos estancos y autónomos[29]
que tenían vida propia independientemente del centro[30].
En
España, este proceso es muy lento y se produce en el interior de los
diferentes reinos de la monarquía. En Francia, está dirigido
conscientemente e impulsado teóricamente desde el Parlamento de París[31].
Es el gran momento de eliminación de aduanas y fronteras internas, de los
últimos territorios feudales de los Pirineos[32],
que se extenderá hasta la revolución francesa que impondrá por decreto
la nueva visión central. En 1615 no está nada decidido. Los enfrentamientos se suceden entre las dos visiones: la que considera el territorio visto desde el centro emisor del poder, y la que lo contempla como una sucesión de unidades autónomas. En los preparativos de las bodas de 1615, los miembros de la junta de Guipúzcoa consideran el río Bidasoa como una unidad de explotación, por lo que defienden la propiedad comunal que poseen del cauce hasta la otra orilla (y por tanto prohíben la realización del intercambio de las princesas en una isla). La visión contrapuesta de París[33], admitida en cierto modo de facto por Madrid, considera ya los ríos (junto con las montañas) como supuestas fronteras naturales, es decir, aquellos obstáculos de tipo militar que se oponen a una rápida comunicación. “La ribera de Hendaya pertenece en común a los reinos de Francia y
Castilla (Godefroy acumula textos de historia para demostrarlo desde
Commines a las crónicas de Surita)” 1613. GODEFROY, Théodore, Memoires concernans / LA PRESEANCE / des Roys de France / sur les Roys
d'Espaigne.p.37 “El
Bidasoa es un río cuya corriente atraviesa entre los reinos de España y
Francia, dividiéndolos, siendo todas sus aguas de España”, MANTUANO, Casamientos de España y Francia, p.193. El resultado será que la visión cartográfica se impondrá sobre la realidad provocando la división del río y la celebración del segundo matrimonio franco-español del siglo XVII en la isla de los Faisanes (1659), metros más abajo del paso de Behovia en que se celebró la primera (1615). El arreglo de las fronteras en las montañas de Navarra, durante los
casamientos de 1615, también responde a esta nueva concepción
territorial y choca con las tradiciones locales. Cuando Luis XIII preside
el acto de justicia protocolario del Parlamento de Burdeos[34]
(lit de justice), en noviembre de 1615, la bufona real Mathurin no
entiende que se hable de vacas en vez de profundos asuntos del estado. Lo
que discuten los parlamentarios y que hace reír a la corte, son los
problemas planteados en los pastos de invierno y verano por las nuevas
disposiciones fronterizas que habían llevado a enfrentamientos en los
valles de Alduides[35].
“La pena (disposición) que ella (la regente) se da para mantener lo
interior, no la dispensa de vigilar lo exterior, a fin que la Alta Navarra
no se entrometa sobre los límites de la Baja, que la disputa por el uso
de la bellota y la hierba de los Alduides no enturbie la Paz. Esto se
concluye por los comisarios, a la vista de los lugares y de los títulos
de propiedad. No se sacrifica nada de sangrante al Dios de los límites (Dieu
des bornes, Dios de los mojones)”, 1616. MATTHIEU, Pierre, Eloge
Historial sur la vie, les vertus, la fortune, les plus mémorables actions,
et l'heureuse Régence de la Reine mère du Roy, p.32. Los
acuerdos de frontera[36]
van marcando y acordando líneas en las zonas controvertidas o no marcadas
de los pastos y bosques. Los términos usados para definir la separación
entre España y Francia son raya – el más usado -, frontera (usado
exclusivamente entre los dos reinos y de débil implantación a comienzos
del siglo XVII), límite, confín y marca. Frontera, lo
frontero, necesita de alguien enfrente y siempre se utiliza con un sentido
militar de confrontación armada. En
estos cambios de visión geográfica, el problema de las facerías
(terrenos de pastos compartidos entre dos comunidades) entre la alta y la
baja Navarra es significativo, ya que choca con dos nuevas concepciones
que se van imponiendo en la Edad Moderna: una geopolítica, la frontera;
otra económica, la propiedad privada.
“En
1614 se convinieron, por medio de plenipotenciarios, las Capitulaciones
Reales que fueron ejecutadas en 1615 y 1616. Se conoció como Concordia
de Arranegui. Los franceses hablan de ella como Capitulations
Royales... Se procedió a amojonar y establecer líneas de demarcación”[37].
En Francia comienza la búsqueda de fronteras naturales[38]
como límites del reino considerado como un cuerpo armónico. Esta visión
geográfica, cuyo éxito innegable ha durado hasta la actualidad, tenía
unos orígenes médicos en relación con la teoría climática y humoral
que convertía a cada país y sus habitantes en una consecuencia de su
clima, y situaba Francia y su monarca en el centro de la tierra. “Clima,
cuyo amable suelo / distante igualmente de la línea (Ecuador) y del Polo,
/ tiene su cenit en el medio / de la zona templada, / y por el clima (plage)
del lugar / está acompañado de un dulce aire en todo momento
bienaventurado”, 1615. FAVEREAU, Jacques, La France consolée, épithalame pour les noces du trés‑chrëtien
Louis XIII, roi de France et de Navarre, et d’Anne d'Autriche, Infante
d'Espagne, p.16. Esta concepción de Francia, central en todos los sentidos (por ser el
centro del mejor clima y por tener reunidos todos los súbditos en un
centro) se comparaba con el cuerpo destripado de la monarquía española
que asociaba territorios dispersos[39].
La visión de supuestas fronteras naturales es muy temprana como vemos en
este texto de comienzos del siglo XVII (claramente expansionista porque
aun no se habían realizado las conquistas de Luis XIV hasta el Rhin ni
los Pirineos totalmente). “El
estado de Francia no tenía en otros tiempos por fronteras que aquellas
que la naturaleza le parecía bien haberle ordenado, montañas
inaccesibles del lado de España e Italia, el Rhin hacia Alemania: y el Océano,
que aunque sea límite (borne) de todo lo que habitan los hombres, se
junta aquí no obstante a otro gran mar para servir de límite a su
extensión. Estado tan potente que muchos otros se han formado en sus
confines para su sufrimiento o por su concesión”,
BERNARD, Charles, A la reyne mère
du Roy, février 1626, p.2. En contraste, España : “De todo lo que la desgracia puede producir, lo peor contempla España,
estado tan deshilvanado (descosido), que como un cuerpo de una enorme
estatura, es más fácil a quebrantar que otro que más recogido mantiene
sus fuerzas unidas en menos espacio”, BERNARD, Charles, A
la reyne mère du Roy, février 1626, p.11. “El
rey de España posee grandes estados, en todas las partes del mundo, pero
ellos no están unidos ni son de la consistencia de éste. Separados por
largos intervalos, tan desatados los unos de los otros, no los conservan más
que a fuerza de ciudadelas, siempre odiosas sobre la cabeza de los que están
en los lugares donde son construidas, y Francia educada bajo la ley del
deber, se mantiene en una obediencia voluntaria sin otra brida (freno) que
la de la benevolencia de su Príncipe”,
BERNARD, Charles, A la reyne mère
du Roy, février 1626, p.9-10. Los
argumentos se alternaban, según fueran españoles o franceses, a favor de
la universalidad de la monarquía hispánica[40]
o en contra de ese monstruo dispar y descomunal repartido por toda Europa
y el mundo. Las posesiones de los Austrias eran vistas como un cuerpo que
había hecho explosión (éclaté)[41] y se encontraba
destripado. Los panfletistas franceses de 1615, en sus escritos contra las
bodas reales, describirán continuamente este monstruo disforme creado con
jirones de todas partes[42].
Paradójicamente, coincidirán con los arbitristas españoles en muchas de
sus afirmaciones[43] aunque la monarquía no
aceptará esta visión estatal centralizada como lo demuestran la retórica
patrimonial de sus testamentos[44].
[1] Lisón, p.99-100. [2]
« Au 9 on fit l’échange des deux princesses au milieu de Bidache ou
d’Irun, avec toute l’égalité qui se put entre les deux nations »,
Mémoires de Richelieu, Michaud et Poujoulat, 2e série,
VII, 1837, p.103. [3] HESPANHA, Vísperas del Leviatán, p.77;
HESPANHA (1983), “L’espace politique dans l’Ancien Régime”,
cit. SCHAUB (2003), p.12.. [4]
1622.
ORDEN (la) que se tiene en las entradas que su Mg. açe en las villas
y ciudades que su Mg. entra en publico es la siguiente. los Reyes de
Armas... 18 Henero de 1622. [5]
HILDESHEIMER (2000), « La perception de l’espace » en Du Siècle
d’Or au Grand Siècle. L’Etat en France et en Espagne (XVIe-XVIe
siècles), p.119-123. [6]
GUÉRY (1986), “Le roi dépensier: le don, la contrainte et
l’origine du système financier de la monarchie française d’Ancien
Régime”, p.1241-1269. [7] MORENO (1991), “La voluntad de dominio
expansivo”, en Pensar
la historia a ras de piel, p.90. [8]
1608. JARRIC, Histoire des choses les plus mémorables
advenues tant ez Indes orientales que autres pais de la descouverte
des Portugais, en l'establissement de la foy chrestienne et catholique,
et principalement ce que les religieux de la Compagnie de Jésus y ont
faict et enduré... depuis qu'ils y sont entrez jusques à l'an 1600. [9] NORDMAN,
REVEL, (1989) “La formation de l’espace français”, p.29-169 ;
THOMPSON (1995), “Castile, Spain and the Monarchy:
the political community from patria natural to patria nacional”,
p.125-159. [10]
ANTOINE
(1986), « Les gouverneurs de Province en France (XVIe-XVIIIe siècles) »
p.171-194. [11] DELPEUCH (1974), « Les marchands et artisans
suivant la cour », p.379-413. [12] 1552.
CALVETE DE ESTRELLA, El felicissimo viaie d'el Poderoso Principe
don Phelippe, hijo d'el Emperador don Carlos Quinto Máximo, desde
España à sus tierras de la baxa Alemaña, con la descripción de
todos los Estados de Brabante y Flandes. [13]
1599. RELACION de la entrada en la famosa ciudad de
Ferrara, de la Srma. Archiduquesa Margarita de Austria, y de su
desposorio con el Serenísimo Archiduque Alberto, en nombre del Católico
Rey don Felipe III, y el de la Srma. Infanta, hermana de S.M. , y en
su nombre el duque de Sesa, con el mismo Archiduque. 1599. VIAJE que hizo a
Valencia para casarse la magestad del Rey don Felipe III, nuestro señor. 1600. Le Discours Véritable de
ce qui c'est passé au Voyage de la Reine, depuis son département de
Florence, jusques á son arrivée, en la ville de Marseille, avec les
magnificences faites á l’entrée de sa Majesté. 1600. Le Discours
de la Réception et Magnificence qui a este faite á l’entrée de la
Reine en la ville de Lyon. (Recepción de Marie de Médicis
en Marsella y, posteriormente, en Lyon después de su casamiento por
poderes con Enrique IV de Francia, inspira la serie de cuadros de la
sala María de Médicis realizados por Rubens). [14]
1552. ESTIENNE, Les voyages de plusieurs endroits de France : &
encore de la Terre Sainte, d'Espagne, & autres pays, Les Fleuves
du royaume de France. Asimismo 1552. ESTIENNE, Charles, La Grand
Guide des Chemins pour aller et venir par tout le Royaume de France.
Avec les noms des Fleuves & Rivières qui courent parmy les dits
pays. Augmenté du voyage de S. Jacques, de Rome, & Venise.
[15] 1611. VARIN, Le sacre Throsne Royal des Roys de France depuis Pharamond
iusqu’a Louys XIII, a present regnant auquel est descript ce qui est
advenu de plus remarquable soubs le regne de chasque Roy, & qui
n’a encor esté veu en aucune Chronique de France, avec les
Pourtraicts et Devises d’iceux Roys ; en suite desquels est mis
le catalogue des Papes, & des Empereurs Chrestiens, avec les
devises desdits Empereurs : après lesquels sont adioustez les
Empereurs d’Orient et des Othomans : le tout soigneusement
recherché pour le contentement du lecteur. [16]
« Population,
espace et communication » en BERCÉ,
DURAND, LE FLEM (2000), Les monarchies espagnole et française
du milieu du XVIe siècle à 1714, p.13-23. [17] BERANGER
(1990), « Pour une enquête européenne : le problème du
ministériat au XVIIe siècle », p.166-192. [18] BARBEY (1992), Etre roi. Le roi et son gouvernement en France de Clovis
à Louis XIV. [19] BARBICHE (2000), « De Henri II à Louis XIV : genèse de la
monarchie administrative », p.65-80. [20] HALLOWELL (1969), « The role of French Writers in the Royal
Entries of Marie de Medici », p.182-203. [21] BARBICHE
(2000), Les institutions de la monarchie française à l’époque
moderne. [22]
« Si l’État s’incarne ainsi dans un espace – ou plutôt des
espaces – à conquérir et à solidifier, des hommes à attirer,
contrôler, fiscaliser, punir, des institutions à diminuer, détruire
ou mettre en place, il est aussi et surtout une fiction qu’il
entretient par un discours aux figures multiples, patiemment élaborées,
agglomérat d’idées et ce concepts où voisinent des traditions
politiques millénaires un peu « hors temps » - il existe
bien une « longue durée » de l’imaginaire du pouvoir,
mais aussi des paroles, des images, des textes nouveaux greffés sur
l’événement et adaptés à la spécificité d’une monarchie
encore fragile, héritière d’un demi-siècle de « frayeur et
meurtre, crainte et espouvantement » Leur seul unité est leur
fonction : il s’agit de justifier, de séduire, de faire peur,
en érigeant s’il le faut « mille roues et mille potences »
pour « imprimer à toutes personnes l’amour, la crainte et la
révérence de sa Majesté » car « le dernier point de la
Puissance des Princes doit consister en la Possession du Cœur de leur
sujets », CORNETTE, Joël, « Fiction et réalité de l’Etat
Baroque (1610-1652) », en MÉCHOULAN, Henry, L’Etat Baroque.
Regards sur la pensée politique de la France du premier XVII siècle,
Vrin, París, 1985, p.27. [23] NORDMAN, REVEL (1989), “La formation de l’espace français”,
p.29-169. [24]
Este tercer paso, como explicábamos en el capítulo 5, revela la
necesidad de la aprobación popular o la aclamación de los actos del
poder aunque se disfraza de aprobación divina. En los Tedeum la
voluntad popular es sustituida por la aprobación de Dios, el único
ante el que el rey debe rendir cuentas. El Te Deum, desde el punto de
vista del espacio, se
convierte en una muestra (eco) del emisor de la orden real en cada
centro local donde se encuentra un representante del rey. [25]
MONTAÑEZ MATILLA (1953), El
correo en la España de los Austrias. [26] Igual
contenido tiene 1615. LOUIS
XIII, LETTRE DU ROY envoyée à Monsieur le Premier président, sur
l'accomplissement & consommation des mariages: Ensemble les feux
de joie faits en suite d'iceux en la Ville de Bordeaux . En
el título se remacha más la relación de hechos que se van a cumplir
y de la aclamación popular que los acompaña. [27]
JACOB
(1992), l'Empire des cartes. Approche théorique de la cartographie à travers
l'histoire. [28]
“La
carte, représentation en minuscule d'immenses territoires, est une
image tronquée de la réalité, une sorte de mensonge par omission.
La représentation symbolique exige le sacrifice d'une partie de
l'information : tout ce qui se passe sur des centaines de
milliers de kilomètres carrés ne peut tenir sur une petite feuille
de papier. Le créateur de la carte fait un choix théoriquement
raisonné des éléments qu'il veut représenter. En présence des
données, il doit synthétiser, simplifier, renoncer. Sa carte finale
est un document filtré ; il l'a censurée d'éléments parfois
importants, mais le plus souvent jugés secondaires ou inutiles ;
il l'a simplifiée pour la rendre lisible ; il y a imprimé sa
manière de concevoir le monde et sa sensibilité”, par Philippe
Rekacewicz, Regards
politiques sur les territoire, Le Monde Diplomatique, Dossier de la
WEB, 2001. [29] “La miniaturización era tal que, en ciertas épocas, las unidades
político-espaciales no llegaban a ocupar todo el espacio físico. En
los límites de los territorios no se encontraban, entonces, líneas
de frontera (limes), sino la extensión vacía, política y jurídicamente
sin significación (el bosque, Wald)”, HESPANHA, Vísperas del
Leviatán, p.82. [30]
« Un
royaume mosaïque » en CORNETTE (1993), L’Affirmation de l’État
Absolu, 1515-1652. Histoire de la France, p.5-15. [31] DESCIMON (1995), « L’union au
domaine royal et le principe d’inaliénabilité. La construction
d’une loi fondamentale aux XVIe-XVIIe siècles », p.79-90. [32] « Les pyrénées centrales au début du XVIIe siècle : la fin
de la grande féodalité française et le pouvoir royal face aux
autonomies locales », BOURRET (1995),
Les Pyrénées centrales du IXe au XIXe siècles.
La formation progressive d’une frontière, p.103. [33] Las disputas ya han comenzado en 1600 durante la embajada de Rochepot
en España, al que los habitantes de Hendaya hacen saber que los de
Fuenterrabía los cañonean cuando pescan en la rivera del Bidasoa, LE
ROUX (1998), « Représentation diplomatique et guerre couverte :
la mission du comte de La Rochepot, ambassadeur en Espagne pour l’application
du traité de Vervins », p.196. [34]
TAMIZEY
DE LARROQUE (1876), Louis XIII à Bordeaux (manuscrit inédit). [35] En 1611 se firma el tratado de Arneguy entre los
representantes del rey de España y del virreinato de Navarra y los
representantes del rey de Francia y Navarra, dirigidos por el obispo
de Bayona, MALETTKE (2000), Le traité de Vervins, p.552-553.
El problema deviene de la indefinición de la frontera como línea,
que no se soluciona hasta la imposición cartográfica del tratado de
los Pirineos que acaba con el paso de ganado y divide la diócesis de
Bayona ya amputada espiritualmente de sus tierras navarras en 1566. [36] Sobre los términos ‘frontera’, límite, raya,
marca y confín que son los aplicados a la frontera del Bidasoa, ver
PERCEVAL, “Sobre la frontera a comienzos del XVII en Covarrubias y
Cervantes”. [37] ARVIZU (1992), El conflicto de los Alduides
(Pirineo Navarro), p.103 y p.161-163. Sobre las facerías,
introducción de Jean Sermet, y p.117. FERNÁNDEZ DE CASADEVANTE
(1984), La frontera hispano-francesa y las relaciones de vecindad;
BAZO ROLLO (1984), La frontera navarro francesa y los tratados
internacionales; CORDERO TORRES (1960), Fronteras hispánicas;
IDOATE (1977), El tributo de las tres vacas; FLORISTÁN
IMIZCOZ, Historia de Navarra III, pervivencia y renacimiento
(1521-1808), p.60. [38]
WOLFF (1968), « Richelieu et le Rhin », p.265-280. [39]
WEBER (1986), « L’hexagone » en NORA, Les lieux de mémoire :
la Nation, 3, p.97-116. [40]
« La monarquía española era un imperio de imperios, la mayor unión
de pueblos, jurisdicción y riqueza que se había conocido en el mundo »,
STRADLING (1983), Europa y el declive de la estructura imperial española
(1580-1720), p.50. [41]
LEBRUN (2000), Les monarchies espagnole et française du milieu du XVIe siècle
à 1714, p.13. Sobre el carácter de España como país de
varios reinos, CONTARINI (2001) Estado de la monarquía española a
principios del siglo XVII, p.42. Sobre el estado de estados, MOUSNIER
(1986), La monarquía absoluta en Europa desde el siglo V a nuestros días,
p.93-120. Ver sobre todo « La diarquía de los estados de los
Habsburgo de Austria », p.105-110. [42] Campanella demostrará que se puede decir una cosa y la contraria basándose
en los mismos datos, ya cuando se encontraba favorable al imperio español
de dilatación planetaria (“universalidad de la monarquía hispánica”,
ya cuando considera a Francia un cuerpo unido frente al descoyuntado
de la monarquía española que puede quebrarse con fácil porque es
artificioso, como una sombra que desaparece ante la luz, (“el revés
de la Monarquía”, en DIEZ DEL CORRAL (1976), La
Monarquía hispánica en el pensamiento
política europeo, p.317-331. [43] Sobre los escritos contrarios a la diversidad de los reinos de la
monarquía española, incluidos los de Indias, por su separación
espacial, ver Maravall (1972),
Estado moderno y mentalidad social (siglos XV a XVII), I,
p.213, nota 142. [44] 1598. FELIPE II, Testamento, edición facsímil con una introducción de Manuel Fernández
Álvarez. La misma retórica de patrimonios añadidos por la historia
y la herencia se repite en 1621. FELIPE III, Testamento, edición facsímil. |
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