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Marco teórico (disciplinas y prácticas) |
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Introducción al marco teórico (análisis de la historiografía) En un libro reciente, Roger Chartier definía al investigador en ciencias
sociales como un personaje que se encuentra al borde de un acantilado[1].
De un lado, la tierra firme; del otro, el abismo. De un lado, la
relativa certeza que dan unos materiales arqueológicos – textos, imágenes,
monumentos - arrastrados por el tiempo, la casualidad o el interés de
unos coleccionistas; del otro, un vacío donde el investigador debe
intentar representarse las prácticas sociales y las estrategias de
comunicación que determinadas personas y grupos sociales conformaron a
partir de estos materiales. Y,
mucho más difícil todavía, debe describir y dibujar, no sólo con
ellos, sino intuyendo los elementos ausentes – perdidos, ocultados o
ignorados conscientemente – el mapa de una época, cuyo paisaje se nos
muestra opaco tras las brumas del pasado. Para obtener un cambio de visión, centrado en la historia de la
comunicación, es necesario realizar un cambio de paradigma. Frente al análisis
de las sociedades del pasado como espacios estancos articulados en
estructuras significantes que podemos medir, calcular y serializar,
estudiaremos de forma dinámica unos grupos humanos que se constituyen
como tales porque se comunican entre sí y, a través de esta comunicación,
conforman una idea del mundo y del lugar que ellos ocupan, de las acciones
que deben realizar y de la estrategia a seguir para conseguirlas[2].
Por lo tanto, utilizaremos la hermenéutica de lo que llamaría Ginzburg
‘indicios’, es decir los resto que nos ha dejado la memoria histórica
en textos e imágenes disponibles, para aplicarlos al servicio de una
historia de la comunicación humana. En el periodo que estudiamos, estos indicios se concretan en todo tipo de
producciones, desde los tratados a los cuadros, de los sermones a los
decretos oficiales, de la correspondencia a las memorias[3]
(el género menos interesante porque no corresponde a la historia del
momento que describen sino del momento en que se escriben)[4].
Para romper la falsa frontera instituida entre lo público y lo privado,
y la sumisión del primero al segundo, partiremos de un estudio de las
estrategias personales y de grupo como constitutivas de redes – de
personas y grupos a través de un espacio[5]
- que conforman una sociedad. Hemos escogido un acontecimiento considerado
privado, un doble matrimonio real, que va indisolublemente unido a una
alianza familiar, lo que nos permite un estudio de las redes sociales en
las que se inserta y reestructura[6].
Este enlace necesita una determinada publicidad para ser admitido por el
resto de los grupos sociales. El tercer cambio que realizaremos deriva de la necesidad de abarcar el
estudio de un acontecimiento que sucede en dos países sin caer en las
trampas dispuestas por las historiografías nacionales. El estudio
comparado es enriquecedor desde el principio, ya que relativiza las
certezas, supuestas originalidades y tópicos de la historia patria. Pero,
también debe evitar la historia comparada una transposición simplista,
una acumulación de datos desorganizados o, lo que es peor, la sumisión
de una historiografía a los intereses estratégicos de la segunda[7].
La única solución es situar ambas sociedades en un marco superior, la
historia de Europa, que las disponga en igualdad y permita el análisis de
las mismas como parte de un conjunto más amplio. Desde esta triple perspectiva -
historia de la comunicación, historia de las estrategias matrimoniales e
historia de Europa – abordaremos la historiografía franco-española
dedicada a los matrimonios reales de 1615,
y situaremos diferentes periodos de producción que responden a
diversas estrategias editoriales de autores y publicaciones. Veremos cómo
la noticia, y la construcción de la noticia[8],
se articula a lo largo de este periodo de tiempo al servicio de la
publicidad representativa o monárquica. [1]
CHARTIER
(1999) Au bord de la falaise,
p.9. [2]
“La
construcción histórica de la memoria colectiva” MORENO SARDÀ (1991), Pensar la historia a
ras de piel, p.89. [3]
Sobre
los memorialistas, ver cuadro. La explosión de la época postnapoleónica
requeriría un estudio (no sobre las memorias sino sobre la necesidad
de las memorias y la constitución de la memoria de la nación que se
persigue con ellas). Las dos colecciones de referencia son los 52 volúmenes
de la Collection Petitot et Momerqué (1819-1827) y los 31 volúmenes
de la Collection Michaud et Poujoulat (1836-1839), seguidos de los 47
volúmenes de la Collection Buchon (1824-1829), los 31 volúmenes de
la Collection Guizot (1823-1835), Autant
de matériaux pour des historiens comme Fauriel, Augustin Thierry,
Quinet, Michelet et Guizot pour qui, sous la Restauration du moins, il
s'agit avant tout de renforcer l'unité spatiale et chronologique de
la nation (http://gallica.bnf.fr/themes/HisXVIIIIe.htm ) y
donde se recogen las memorias de Sully, Richelieu, Basompierre,
La Porte, Monglat… Ver bibliografía sobre memorialistas.
HILDESHEIMER, Françoise, « Mémorialistes et historiographes
(le cas français) » en Du Siècle d’Or au Grand Siècle.
L’Etat en France et en Espagne (XVIe-XVIe siècles), Flammarion,
Champs-Université, París, 2000, p.276-279 ; FUMAROLI, Marc,
« Les mémoires au carrefour des genres en prose » en La
Diplomatie de l’esprit. De Montaigne à la Fontaine, 1994,
p.183-215. seguido de « Les Mémoires ou l’historiographie
royale en procès », p.217-246 ;
BASSOMPIERRE, Mal F. de, Mémoires du maréchal de
Bassompierre, contenant l’histoire de sa vie et de ce qui s’est
fait de plus remarquable à la cour de France pendant quelques années,
P.du Marteau, Cologne, 1665, 3 vol. in-12, BNP : La27 4 ;
BELLIEVRE, Pomponne, et BRULART
DE SILLERY, Nicolas, Mémoires de Bellièvre et de Sillery contenant
un journal concernant la paix la négociation de la paix traitée à
Vervins l’an 1598, A.Meetjens, La Haye, 1696, 2 vol. in-12, Lg6 65. [4]
Las memorias de Letouf revelan el contraste entre la recopilación de
datos que forman el pasado de una persona y la reconstrucción
personal que se hace de estos datos, adecuación al pasado histórico
general de su generación. Letouf no recuerda sino que rememora su
pasado enmarcándolo en los grandes acontecimientos del pasado de la
monarquía francesa que él ha acompañado. Sus memorias no son tales,
excepto cuando las trufa de datos personales que les dan
verosimilitud, son una lectura de obras de historia o crónicas de ese
pasado vivido – cómo se ve claramente en el relato de las bodas de
1615 – y su defensa inicial es un índice más de verosimilitud
‘yo fui testigo’. Sólo este aspecto judicial da valor a sus
memorias como tal, porque lo que relata lo ha visto (o supone que lo
ha visto y al menos así lo afirma), donde la imaginación da paso a
la verdad ‘para la
instrucción del público’. Mémoires et la vie de Messire Claude de
Letouf chévalier, baron de Sirot, lieutenant général des camps et
armées du Roy, sous les règnes des rois Henri IV, Loüis XIII et
Louis XIV, tome premier. [5]
« L’étude
de l’organisation intérieure des palais ou les détails de l’étiquette
de la cour, peuvent paraître de simples bizarreries, si on les mesure
à l’aune de l’historien. Mais il se trouve que l’étude de la
disposition des espaces d’habitation et de la structure
architectonique générale des édifices, dans lesquels vivent les
familles d’une société donnée, fournissent des indices assez sûrs
et en même temps vérifiables des schémas fondamentaux des relations
conjugales telles qu’elles se présentaient pour les membres de
cettes société, et, au-delà, sur les relations avec les autres dans
le cadre des rapport sociaux », CHARTIER, Roger, Introduction,
ELIAS, Norbert, La société de
tour, Champs Flammarion, 1985, p.XXXIX. [6]
No se trata de una historia de la vida privada ya que, es imposible al
negar la separación de lo privado y lo público como ideológica y
constitutiva de la historiografía tradicional. [7]
Como es normal en los estudios comparados y, muy evidente, en la
construcción interna de los libros del año 2000 para el CAPES. Ver
PERCEVAL (2001), “Los libros para el CAPES sobre las relaciones de
España y Francia durante la época moderna: estrategias caníbales de
la historiografía tradicional en un tema supuestamente
comparatista”. [8]
LÓPEZ (1995), Cómo se fabrican las noticias. (importante su
análisis de las fuentes informativas y de los mecanismos de selección,
inclusión y exclusión, p.29-48.); FONCUBERTA (1993), La noticia;
FISHMAN (1983), La fabricación de la noticia; FRAGUAS DE PABLO
(1985), Teoría de la desinformación ; LAZARSFELD, MERTON,
(1948) « Mass communication, Popular Taste & Organized
social Action », en BRYSON, ed., The communication of Ideas;
LÓPEZ (1993), « Nuevas tecnologías y rutinas narrativas »;
RODRIGO (1989), La construcción de la noticia; TUCHMAN (1987),
La producción de la noticia; VILCHES (1987), Teoría de la
imagen periodística; MORENO SARDÀ (1998), La mirada
informativa. |
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