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Imagen Historia del morisco que nunca existió |
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Versión del capítulo sobre el musulmán heroico en PDF Version française 1. Histoire du morisque inexistant
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El morisco de los
apologistas fue creado para ser expulsado - fuera en sentido figurado o
efectivo -. Los asimilacionistas estudiaron sus hipotéticas características
islámicas para desarraigarlas del morisco real, transformándolo así en
un cristiano viejo. Los partidarios de la extirpación aprovecharon estos
conocimientos para conformar un monigote que representaba a un morisco
extraño, monstruoso, luego eliminable. Unos buscaban suprimir las
costumbres y, otros, las personas. Ambos querían extirpar
'lo morisco', no hay disputa en este sentido entre ambos. Pero, mientras
los asimilacionistas pretendían conseguirlo renovando al morisco, los
partidarios de la extirpación deseaban aplicar esa renovación a la
sociedad cristiana mediante la eliminación de los moriscos, supresión
finalmente concretada en la expulsión. A lo largo de un siglo,
la comunidad morisca se transformó en un solo morisco, arquetípico,
perfectamente identificable y frente al que debía acoplarse,
diferenciarse o distanciarse el morisco real. La comunidad morisca,
eliminada como tal por los asimilacionistas desde el momento en que
hicieron desaparecer legalmente a la comunidad mudéjar, se convirtió en
un fantasma que permitió su conjugación en un sólo personaje fuera de
ella y de la historia. Llegó un momento en
que, para los partidarios de la expulsión, todos fueron 'uno tan solo',
ese morisco único, el morisco que debían eliminar. En este capítulo
estudiaremos los diferentes mecanismos que la comunidad cristiana vieja
utilizó para hermanar e igualar a todos los moriscos realizando esta fusión,
un derretimiento programado de la realidad para lograr mediante licuefacción
la aparición de un morisco tal como lo conocemos a posteriori.
TODOS SON UNO
[1]
"Son todos uno (los moriscos)". MARCOS DE GUADALAJARA[2],
AZNAR CARDONA[3] y JAIME BLEDA[4].
Todos juntos van a un tiempo/ Pues en un tiempo pecaron./, Romance de la expulsión de los moriscos[5]
El morisco "es en bloque, como es". CARO BAROJA[6]. En las últimas jornadas
sobre racismo y xenofobia organizadas por el Ministerio de Asuntos
Exteriores Español[7],
el lema utilizado fue "Yo somos todos", inversión del
"todos son uno" de los escritores antimoriscos del siglo XVI y
comienzos del XVII. A pesar del lema que
preside el magnífico libro del profesor Cardaillac, la polémica entre
ambas comunidades nunca existió, ni en campo musulmán ni en campo
cristiano "com ha mostrat fa poc D.Millet-Gérard, els promotors dels
martiris voluntaris no volgueren mai poletmizar amb els musulmans"[8].
Cosa bien distinta, es
cuando, reducidos a 'uno', el alfaquí inventado, los musulmanes podían
ser atacados pluma en mano por los polemistas que se preguntaban y respondían
a sí mismos en el silencio de sus celdas de trabajo. Ellos no hablaban
con un personaje real sino con un fantasma henchido de sus sueños[9].
"La oposición morisco-cristiano viejo era tan fuerte, tan
fundamental, nos dicen los profesores Ortíz y Vincent, que relegaba a la
sombra cualquiera otra y tendía a considerar el conjunto morisco, a pesar
de sus innegables diferencias internas, como una unidad"[10].
"¿Qué es lo
morisco?, se preguntaba el profesor Isidro de Las Cagigas en 1950, ¿Una
nueva minoría? Desde luego que no; es la misma que antes veníamos
llamando mudéjar. ¿Cuestión de nombres? Tampoco. El estatuto del
morisco no es, en forma alguna, el mismo que amparaba al mudéjar. Desde
el momento que se habían violado las capitulaciones de Granada, sus
vencidos habitantes eran unos individuos que carecían de estatuto; vivirían
de lo que buenamente desearan permitirle y tendrían que abstenerse de lo
que caprichosamente le quisiesen prohibir"[11].
Así vivió la comunidad morisca durante cien años. La dificultad, un siglo
después, representada por el elaborado 'problema morisco' es que,
planteada la necesidad de la expulsión generalizada del conjunto, se
vulneraba el libre arbitrio individual o libre albedrío. Según el
derecho canónico y el romano, la condena de una comunidad era jurídicamente
imposible. Había que encontrar una salida y los polemistas justificadores
de la medida real la encontraron en el fantasma que durante ese siglo se
había fabricado. Para ello, se acentuó la tendencia unificadora
manifestada a lo largo de un siglo e independiente de esta necesidad
estratégica de último momento, ya que, la argucia legal utilizada fue
considerar a la comunidad morisca como una 'universidad' donde, sus
miembros, actuaban ligados en un mismo deseo y finalidad. Los moriscos fueron
conglomerados en un todo recalcando dos características: de un lado, se
enfatizó el matiz conspiratorio, necesario para unificar los fines
perversos de la comunidad. Del otro, se afirmó un arquetipo de morisco o
de 'lo morisco', necesario para unificar y cosificar la comunidad,
pudiendo así expulsarla, como un todo, del cuerpo social[12].
Este proceso no es exclusivo del 'problema morisco' sino que se sobrepone
a cualquier comunidad que se desea eliminar como observamos en un refrán
de la época:
"No hay más que un judío
en el mundo"
Refrán[13] En la orilla contraria,
los partidarios de la asimilación alzaron dos argumentos también
legales, frente a este ataque de los partidarios de la extirpación:
reclamaron la individualización necesaria de los casos y situaron, en
primera fila, el problema de los partícipes inocentes en esta constituida
'universidad', el problema de los niños moriscos que tanto atormentó las
conciencias cortesanas. Ante semejantes
argumentos, los partidarios de la extirpación buscaron el morisco que se
acusa a sí mismo, un monigote 'confeso' que hablaba por ellos, como
prueba máxima de la maldad morisca, de su cohesión interna. En el otro
sentido, los partidarios de la extirpación sortearon el problema de los
niños llegando a los bordes de la pura y simple teoría racista.
Analizaremos las etapas de este declive infernal en el capítulo dedicado
a los niños moriscos pero, resumidamente, se condensan en el descenso
continuado en la edad de razón y el problema de la transmisión a través
de la leche[14]
de los sentimientos maternos lo que rebaja considerablemente la edad de
razón hasta llegar finalmente a la transmisión sanguínea que nos lleva
a ideas prebiológicas y a cruzar la raya fatídica de la transferencia
del carácter y, por tanto, a la frontera del racismo. Mentiríamos si pensáramos
que todo este proceso fue realizado racionalmente en etapas exactas. La
unificación de la comunidad morisca fue un asunto de largo tiempo y muy
ligado a otros, en íntima conexión con la unidad y castellanización de
los reinos de España. A nivel de la
cristiandad, entre 1450 y 1460 cuatro hombres de ciencia (Juan de Segovia,
Nicolás de Cusa, Jean Germain y Eneas Silvio Piccolomini o Pio II), habían
intentado tratar al Islam por una Contraferentia o conferencia. Son
exponentes de esta interesante idea de asimilación que unifica al
enemigo, una tradición que, según Saïd[15], va de Beda a Lutero sin
interrupción. Son los asimilacionistas lo primeros que unifican,
prestando argumentos a los partidarios de la extirpación que escinden
radicalmente al morisco de toda posibilidad de salvación. Los asimilacionistas
querían vencer, pero renovándose en esa batalla y reformando la
cristiandad. "Es proposa que aquell enemic no és altra cosa que una
materialització del mal, peró un mal fet per altri, els cristians
pecadors" (Barceló, 1990). El tema de "por nuestros
pecados" revela uno más amplio, que sin reconocer al otro, lo
convierte en espejo alargado de las virtudes y defectos cristianos (como
los bárbaros de Herodoto o los germanos de Tácito). Ellos tienen lo que
les falta a los cristianos y esa falta ha sido la brecha por la que ellos
han entrado[16].
Ese extremo podía llevar a afirmar al erasmismo que los turcos, en
ciertas cosas, eran más cristianos que los cristianos o la afirmación de
Talavera: "avian de tomar ellos de nuestra fe y nosotros de sus
buenas obras"[17].
Luego, para vencerlos hay que estudiarlos (es decir, estudiarse en ese
ideal del cristiano)[18] para descubrir aquello
poseido por ellos que los hace poderosos[19].
Esta posición es la mantenida por Domenech en Valencia, al señalar esa
"gente comúnmente de muy buenas habilidades y que, en costumbres,
exceden a muchos cristianos viejos"[20]
o el padre León, en sus visitas al reino de Granada, ya bien avanzado el
siglo XVI. Por el contrario, los partidarios de la extirpación lanzan
fuera la pelota, la renovación viene de la eliminación del morisco,
inasimilable según ellos.
"El morisco, en el fondo de sí mismo, es consciente de
pertenecer a una sociedad diferente de aquella en la que se le quiere
incluir. No solo pertenece a un mundo diferente, sino incluso a un campo
opuesto",
LOUIS CARDAILLAC[21] En ese 'todos son uno'[22],
la identificación de los enemigos se hermana en la gran conspiración de
las fuerzas del mal, de las tinieblas contra la luz[23]
donde los moriscos fueron acusados de estar aliados con los turcos, los
berberiscos o los protestantes. La guerra de luz y tinieblas es común a
ambos bandos cristianos pero, mientras los asimilacionistas piensan que
deben llevar la luz a los moriscos enceguecidos, los partidarios de la
extirpación los consideran partícipes de las tinieblas exteriores a la
razón ya que "viendo más que unos linces, estais con los ojos
ciegos"[24]. En ambos casos, el
morisco queda unificado en la lucha del bien contra el mal. El Patriarca
don Juan de Ribera en el Memorial enviado al Rey a fines de 1601,
insistía en la imposibilidad de convertirlos, ya que "su ánimo y
obstinación contra la Fe Católica es uno en todos, y asimismo el odio y
aborrecimiento de su Rey natural, y el deseo de verse debaxo del dominio
del Turco o de cualquier otro tirano, que les dexase vivir libremente en
su secta"[25].
No se trata ni de un problema patrio con variantes[26]
ni estas diferencias significan que cada autonomía se coja sus moriscos y
se los lleve empaquetados con un lazo, como pueden pretender ciertos
estudiosos que hacen cajón de sastre[27]. El profesor Cardaillac,
en sus conclusiones, nos dice acogiéndose al historiador A.Dominguez
ortiz, 'que los moriscos no tienen historia'[28],
en el sentido en el que la historia supone 'la existencia de un grupo
humano en evolución', lo cual no se da en esta minoría que, después de
su conversión forzada, a través por supuesto de mil peripecias, ha
formado un bloque frente a la comunidad mayoritaria a la búsqueda de su
personalidad"[29].
Invirtiendo los términos de la argumentación, las posiciones de
Cardaillac y la de este trabajo se encontrarían: los moriscos no tienen
historia ya que desde su conversión, la comunidad dominante los convierte
en un bloque que seguimos estudiando como la unidad que nunca fueron
internamente. Estamos de acuerdo en que los moriscos,
imaginados por los cristianos viejos, no tienen historia, que su estudio
revela de la sociología, que son un bloque y de ahí nuestro título
"todos son uno". La diferencia con Cardaillac es que, todo este
montaje, funciona para el cristiano viejo, no para el morisco de diversos
reinos y en diferente grado de asimilación.
Padre Anadon -. Para mí, (predicar a los moriscos) es batir en
hierro frio[30]. Cervantes prefigura al
libelista de la expulsión. Martín de Riquer (1986), observa que en El
Coloquio de los Perros, "el morisco no aparece como un ser
individualizado y concreto sino como un modelo generalizado de los de su
raza o nación"[31]. La presencia obsesiva
del morisco es una constante de los escritores partidarios de la extirpación.
En su Segundo Memorial, el Patriarca Ribera encuentra que "están
en todas partes"[32],
Gaspar Escolano los describía "hallándose juntos unos con
otros"[33].
Esta reunión se concreta en la idea general de que "son todos
uno"[34],
aun más intimamente "en la sustancia son todos uno"[35].
Y, concretando más esa especificidad ontológica del morisco dentro del
mal, Jaime Bleda nos advertirá que "son todos uno en el odio"[36]. Vamos a estudiar la
evolución de este 'morisco en bloque'[37],
desde los planteamientos asimilacionistas (morisco de los romances[38],
morisco femineizado e infantilizado) a los partidarios de su extirpación
(morisco animalizado o cosificado). Los planteamientos no son tan lejanos
y los préstamos antropológicos constantes entre ambas posiciones con
respecto al 'problema' que ellos mismos (miembros de la élite de la
comunidad cristiana vieja) se crean. Versión del capítulo sobre el musulmán heroico en PDF [1]"Justament, el triomf abasagador de
l'"orientalisme" és la derrota de la raó. Una derrota que
condemna a la major part de la humanitat a ser inintel.ligible, a ser
pensats per altri sense mai no poder defensar-se adeqüadament de ser
pensats. Tots els "Orients" són el mateix, tots els "orientals"
són ú", BARCELO, 1991, p.3. [5]¡No confiéis en Mahoma!/¡Mirad
que es profeta falso,/Y que es ahora el que os tiene/A todos juntos
llorando!/A todos los de Valencia/Y Aragón que viven cautos,/Los de
Madrid y Toledo,/Los de Córdoba y Hornachos,/De Sevilla y de
Granada,/por traidores publicados/A la corona real/Que Dios guarde
muchos años,/Y la insigne Andalucía/Y sus pueblos comarcanos,/Todos
juntos van a un tiempo/Pues en un tiempo pecaron./ "Todos son
uno", SEGORBE, BORONAT, I, p.623. [6]1986, p.15;"Los moriscos
en bloque no demuestran tener ni la sutileza, ni la combatividad de
los judíos. No saben o no quieren cambiar de estatuto más que en
contadas ocasiones. Son fatalistas y poco disimuladores en el
fondo" CARO BAROJA, 1986, p.15. [7]Jornadas celebradas bajo los
auspicios de una organización con un
nombre tan significativo como Cooperación española. Un
mundo. Un futuro y celebradas, en el círculo de Bellas Artes de
Madrid el 12, 13 y 14 de diciembre de 1990. [9]LA CAMA DE PROCUSTRO:"Tous
les orientaux arabes doivent être accommodés pour être vus à
travers la vision d'un type oriental tel que le construit le savant
occidental; ils doivent aussi être accommodés pour figurer dans une
rencontre spécifique avec l'Orient dans laquelle l'Occidental
ressaisit l'essence de l'Orient comme une conséquence de son dépaysement
intime" (Saïd, p.277). [12]En el planteamiento de la obra
de Ortiz-Vincent la descalificación de ciertos argumentos ha sido
necesaria para poder avanzar en la historia real del morisco. Los
autores logran superar la barrera impuesta por Boronat y la disputa
del siglo XIX: "es indiferente ahora discutir si esto era
realmente así (inasimilable), y si la culpa principal estaba en ellos
o en los cristianos viejos" (Ortiz-Vincent, p.163). Del mismo
modo se invalida la tesis de unificarlos que practicó Braudel (Ortiz-Vincent,
p.164). Tiene mucho más lógica una separación regional evidente,
influenciada por las diferentes épocas en que fueron conquistados y,
al mismo tiempo, una personal tragedia de individuos "suspendidos
entre dos culturas" (Ortiz-Vincent, p.164). Lo fundamental es la
destrucción del bloque y del determinismo (la expulsión no fue un
hecho exigido por la dinámica interna de nuestra historia; con todas
las explicaciones y atenuantes que se le quieran buscar, fue una
decisión cuya responsabilidad compete a Felipe III y a las personas
que lo rodeaban", p.164). "No hay fatalidad histórica"
(p.175), eso es lo fundamental. Después, podemos comenzar a discutir
los matices sobre la historia de los moriscos. [14]"Nájera, médico judío
apresado en 1608, confiesa a su compañero morisco de celda que
"los portugueses maman en la leche el ser judíos" (cit.Caro
Baroja, 1968, II, p.215). [16]"Ce que Bouvard avait en tête:
la régénération de l'Europe par l'Asie, était une idée trés répandue
chez les romantiques. Friedrich Schlegel et Novalis, par exemple,
exhortaient leurs compatriotes, et les Européens en
général, à étudier l'Inde en détail parce que, disaient-ils,
c'étaient la culture et la religion indiennes qui pouvaient vaincre
les tendances matérialistes et mécanistes (et républicaines) de la
culture occidentale" (Saïd, p.1370. "L'orient est la forme
la plus élevée du romantisme" (p.16). [18]En los cantares de gesta
franceses, el sarraceno de gesta francés es una mera reversión del
cristiano de gesta francés (Meredith Jones, cit, Barkai, p.155). [19]Para Goethe, el poeta Hafiz era
"plus vieux et plus jeune que nous autres Européens" (Saïd,
p.194) y para Hugo, el oriente se reflejaba en "le cri de guerre
du mufti" y "la douleur du pachá". La férocité et la
melancolie désordonnée des Orientaux" (Saïd, p.194). No hay más
que recordar "las cartas manda quemar y la menasajero matara, Ay
de mi Alhama! para encontrarnos en un ambiente similar. Abenamar debe
decir la verdad siempre pro que una estrella se lo indica, ... Ellos
seguían por sentimientos poéticos, fatídicos, maravillosos o
repugnantes. Al contrario, Europa les lleva la luz en su ceguedad, aun
a costa de convertir sus vidas en prosaicas. Este tema lo unirá
Chateaubriand, cristianismo es libertad, y el romanticismo lo
secularizaría. "L'Europe enseigne a l'orient ce qu'est la liberté"
(Saïd, p.199). [21]CARDAILLAC, Polémica, p.79.
Una buena muestra de su tratamiento del musulmán-mudéjar-morisco
español como un bloque es su poético texto de 1991, p.25-35. [22]Es el mismo proceso mental que
sigue el orientalismo en el siglo XIX al unificar al 'árabe': "L'arabe
leur donne une cohérence collective, de telle sorte qu'elle efface
toute trace d'arabe individuel ayant une histoire personelle qu'on
peut raconter" (Saïd, p.262). [23]Estas tendencias, con base en
el Apocalipsis, analizadas machaconamente por Poliakov, se han
concretado a través de los tiempos en diversos mitos, finalizando con
el gran mito de la conspiración judía mundial analizado por Norman
Cohn (1969). El problema de Cohn contrariamente a Poliakov es que Cohn
considera que el racismo es un sentimiento inculto, popular, al que
una buena información (la luz sobre los hechos) hubiera desvelado
(p.48). Otra nueva batalla de luz y tinieblas en marcha. [26]José María Lacarra, Aragón
en el pasado, "moros y moriscos" (p.174-179), "Expulsión
de los moriscos y sus repercusiones demográficas" (p.188-191),
Espasa Calpe, 1972, colección austral. El problema morisco era un problema nacional de seguridad y de
convivencia, aunque en cada territorio presentaba características
diversas", p.188. [27]Carmel Biarnés, Els moriscos
à Catalunya. Apunts d'història d'Ascó, Documents inèdits, Ascó,
1981. "La problemàtica de l'expulsió dels moriscos ofereix unes
variants totalment contradictòries en referir-nos a moriscos d'un
indret o d'un altre; mentre els uns, els nostres de l'Ebre català,
per exemple, eren agricultors al servei de senyors feudals i a més
protegits pels Hospitalers i el bisbe de Tortosa, precisament, pel
benefici econòmic que els regolfava del fet que els moriscos
treballessin les fertilíssimes terres riberenques, els moriscos
granadins, traslladats a Castella, de la seva banda eren
"arrieros, buhoneros, artesanos, proletarios que andan
sueltos"; els moriscos valencians tenien contactes amb els turcs
i amb els barbarescs africans, i els moriscos aragonesos tenien
relacions compromeses amb protestants heretges i hugonots francesos...
p.15 [29]"Y aquí, y de nuevo
citando a Domínguez Ortíz, 'el método histórico no nos sirve, y
hay que recurrir al sociológico'. Si, a pesar de todo , se quiere
referir nuestro estudio a la historia, digamos que querría ser una
modesta contribución a la historia de las ideas en España" (Cardaillac,
polémica, p.357).
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