Mapa temático de la tesis:Opinión Pública y Publicidad Representativa (siglo XVII) |
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Análisis |
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(1612-1618) |
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(Historia
de la historia de 1615)
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José María Perceval
Resumen (versión inglesa, francesa,
catalana)
Cap. 1 : El periodo estudiado (1612-1618)
Cap. 2 : El marco teórico (Disciplinas y prácticas)
Cap. 3 : La historiografía (Historia de la historia de las bodas reales de 1615)
Cap. 4 : Fiesta (Ciudad y corte)
Cap. 5 : Ceremonia (Rito y jerarquía)
Cap. 6 : Espacio (Centro y periferia)
Producción
Cap. 7 : Literatura (Estrategias discursivas)
Cap.
8 : Iconología
Cap.
9 : Opinión / Ensayo (Estrategias del debate)
El
objeto de estudio de esta tesis doctoral es la Publicidad Monárquica o
Representativa a comienzos del siglo XVII: soportes de producción y
distribución, formas de expresión y de transmisión de mensajes, redes de
comunicación y estrategias discursivas. La metodología es pluridisciplinar, y
aplica diferentes herramientas teóricas para el análisis de los documentos e
imágenes con el objetivo de servir a un nuevo planteamiento de la historia de
la comunicación en el periodo estudiado.
Se
ha escogido como campo de trabajo un suceso concreto y noticiable en cuanto único
e irrepetible: el doble casamiento real que se celebró en 1615 entre las dos
casas reales de España y Francia. Mediante este enlace se unieron la infanta
Ana de Austria y el rey de Francia Luis XIII, y la princesa Isabel de Borbón y
el príncipe español futuro rey Felipe IV.
La
tesis se encuentra dividida en tres grandes bloques que analizan el contexto,
las redes y la producción.
El contexto histórico (Capítulo 1) sitúa el momento concreto del intercambio de las princesas (9 de noviembre de 1615), el periodo de negociaciones matrimoniales (1614-1618) y el marco temporal en que están situadas (1598-1621), que abarca una época de paz relativa en Europa y de radicales cambios culturales y políticos. El Capítulo 2 está dedicado al contexto teórico, multidisciplinar en función de la historia de la comunicación. El Capítulo 3 está dedicado al contexto historiográfico.
En
el segundo bloque, dedicado a las redes de comunicación, se analiza la fiesta
(capítulo 4) como forma de vehicular el mensaje propagandístico, la ceremonia
(capitulo 5) como escenario donde el rito se convierte en lenguaje de la
publicitación del poder y los marcos espaciales (capítulo 6) en que se
articulan estas redes de comunicación utilizadas por el poder para gestionar y
controlar el territorio.
El
bloque tercero, dedicado a la producción de objetos culturales destinados a la publicidad
representativa, investiga la creación literaria (capítulo 7) en ensayo, crónica,
relación de sucesos, prosa apologética, poesía cortesana o comedia; la
producción iconológica (capítulo 8) desplegada para la celebración, en
grabados impresos, en emblemas y en cuadros conmemorativos; y los diferentes
textos de polémica (capítulo 9) que desataron un fuerte debate respecto a la
utilidad de estos matrimonios reales de 1615.
En
las Conclusiones se precisa la noción de publicidad representativa y las formas
de representación del poder en el periodo estudiado. Se estudia el cambio
conceptual de valores y principios sociales que se realiza en esta etapa, dentro
de la ampliación y sustitución de las redes de transmisión de la información
que provoca la imprenta. Se considera la difícil autonomía de la esfera pública
formada por el nuevo grupo de fabricantes de opinión surgido del conjunto de
los letrados. Finalmente, se discute la creación de los espacios de comunicación
y la invención de la opinión pública y su utilidad en una nueva visión
pluridisciplinar de la historia de la comunicación.
Prefacio:
Razones
para escribir una tesis sobre la opinión pública y la publicidad
a comienzos del siglo XVII
Esta tesis está dedicada a cinco personas, dos de ellas fallecidas: Michel de Certeau y Louis Marin; y a tres de ellas a las que puedo agradecer personalmente haberme influido y discutido aspectos que se ven reflejados en tantas páginas que es imposible citarlos continuamente y que son: Amparo Moreno (directora de esta tesis), Roger Chartier (director de los primeros pasos de la misma) y Bernard Vincent (director de mi primera tesis en historia).
Mis trabajos iniciales en Ciencias Sociales fueron realizados sobre la imagen de la comunidad musulmana en España durante los siglos XVI y XVII bajo la dirección del doctor Miquel Barceló[1]. Había escogido una serie de tratados que justificaban la expulsión, en 1609, de los moriscos. Estas obras se llamaban en algunos casos ‘justificación de la expulsión’, y en ellos se dibujaba una imagen de ese ‘morisco’ único – “Todos son uno en el mal”, decía el dominico Jaime Bleda -. Estos libros estaban escritos por miembros de la comunidad cristiana que deseaban la eliminación de un grupo humano con el que convivían, y lo describían minuciosamente para justificar la medida.
La historiografía posterior sobre los moriscos (hasta la actualidad del año 2003 en que se escribe este prefacio) no ha hecho más que repetir estas razones, discutir sobre ellas, sin reflexionar la trampa que significaba su construcción. Por ello dediqué un amplio capítulo a la historia de la historia de los moriscos, para diferenciar la historia real de una comunidad creada para ser expulsada, y la historia de esta comunidad como si realmente hubiera existido. La idea de que ‘el morisco’ del que hablaban los textos de la época y la historiografía posterior, no había existido nunca, fue la línea argumental de mi trabajo. Este ‘morisco’ unificado por la comunidad cristiana había sido creado con la finalidad de constituir un monigote para destruir, y este arquetipo sí que funcionaba perfectamente y era adaptable a diferentes comunidades sobre las que se aplicaban recursos violentos de explotación, asimilación o extirpación radical (hasta la eliminación física).
Las consecuencias de mi trabajo, sobre estos arquetipos de la xenofobia y el racismo, fueron
La
construcción de imágenes sobre la realidad es consustancial a la
comunicación humana. Luego, la realidad es una construcción cultural
siempre en crisis. ‘El
otro’, en este caso ‘el morisco’ estudiado en mi trabajo, se convertía
en los límites de esta identidad.
Las
diferentes visiones de la realidad sirven a los intereses de grupos sociales
que las defienden imponiéndolas sobre otras visiones que se silencian o
acallan con recursos de autoridad (diferentes formas de violencia que van
desde la prohibición a la sanción académica).
Existe
un grupo de personas que se dedican a articular estos contenidos en textos e
imágenes para su publicidad. Son los creadores de opinión que trabajan en
la construcción de las imágenes que forman la identidad de una sociedad.
La
función del investigador es descubrir, evidenciar, diseccionar estas
construcciones tramposas de la realidad para poder cambiar esa realidad.
En este primer trabajo, me encontré con que, apologistas de la expulsión de los moriscos, se dedicaban a trabajar como publicistas de los nuevos casamientos reales que se iban a celebrar seis años después, como era el caso de Marcos de Guadalaxara o de Pedro Aznar Cardona.
1612.
AZNAR CARDONA, Pedro, Propositions des
Espagnols en conséquence des mariages de France et d'Espagne. Extraits d'un
livre Intitulé Expulsion Iustificada de los moriscos espagnols, etc... Imprimé
à Huesca en 1612 par Pierre Cabart. Avec un advertissement sur Icelles en François,
jouxte la copie imprimée à Soissons par J.Jann (B.N.P. 8º Lb36 777)
Al
comenzar mis estudios en la Facultad de Ciencias de la Comunicación,
especialidad de Periodismo, continué esta línea de investigación sobre la
construcción de la realidad y los publicistas del poder. Esta vez quería
realizar el trabajo desde una perspectiva comparatista más enriquecedora. Para
ello, pensé analizar la imagen de los franceses y los españoles, contrastando
los textos que ambos países produjeron en el enfrentamiento bélico que
mantuvieron durante todo el siglo XVII.
Para
estudiar comparativamente las imágenes contrastadas del ‘español’ y del
‘francés’ el libro emblemático resultaba ser el escrito por el enigmático
doctor García, titulado La antipatía de los españoles y los franceses
(1618). Editado en versión bilingüe, se había convertido en un best
seller del siglo XVII con más de cuarenta ediciones en todos los idiomas
europeos. El libro del doctor García había sido utilizado en el marco del
conflicto bélico hispano-francés como una demostración de la imposibilidad de
acuerdo entre ambas monarquías. Sin embargo, el trabajo había sido realizado,
aparentemente, con otro fin. El doctor García era un escritor a sueldo cuyos
patronos le habían encargado un tratado sobre los beneficios que traería la
alianza franco española sellada con los matrimonios reales de 1615.
Este
tratado formaba parte de un amplio conjunto de obras apologéticas dedicadas a
estas bodas, que se habían realizado en los más diversos géneros: tratados y
panfletos justificativos, opúsculos ocasionales y pliegos de cordel, poesías y
libretos de ballets, argumentos de comedias y ensayos apologéticos, libros de
ceremonias y textos describiéndolas, grabados y pinturas para la ocasión...
Todo un enorme despliegue publicitario que se encontraba disperso en múltiples
bibliotecas y poco estudiado.
Decidí
que éste podía ser el objeto de estudio de mi tesis doctoral. Había elegido
un tema puntual, unas bodas reales franco españolas con una fecha concreta,
entre la aprobación de las capitulaciones matrimoniales en 1612 y la boda e
intercambio de las princesas en la frontera en 1615. Los textos y fuentes
elegidas de la época debían tener en común el tratar este tema – a favor o
en contra, de forma apologética o periodística – sin importar el género en
el que habían sido escritos. La recolecta me llevó a la suma de unos
trescientos textos que se encuentran en la bibliografía ordenados cronológicamente
y que, afortunadamente, en su mayoría – a pesar de sus larguísimos títulos
– eran opúsculos de pocas páginas, ocasionales realizados con la exclusiva
intención de publicitar el acontecimiento.
Situé
cronológicamente los acontecimientos, extendiendo el estudio desde 1598 – año
en que se firma la paz de Vervins entre España y Francia en la que se plantea,
como en toda alianza del antiguo régimen, la necesidad de confirmar este
tratado con una unión familiar – hasta 1621 en que los matrimonios reales
entran en el periodo de neutralización y oposición que llevaría
a la ruptura franco española y la guerra directa en 1635. Es decir, me
situaba en el reinado del mal estudiado monarca español Felipe III y, en el
espacio francés, en el periodo final del rey Enrique IV (asesinado en 1610) y
el comienzo del reinado de Luis XIII, igualmente maltratados por la historiografía
tradicional (sobre todo, la regencia de su madre María de Médicis, impulsora
fundamental y denostada de los matrimonios reales, llamados despectivamente por
la historiografía francesa ‘les mariages espagnols’).
La
elección de un periodo que ciertos investigadores han llegado a calificar de
periodo sin historia (por no tener una historia adecuada a la construcción del
ser nacional en ambos países) fue absolutamente consciente.
El
primer trabajo que realicé fue la colección de textos e imágenes,
indiscriminadamente: reunía todo el material que se había producido con la
intencionalidad de magnificar estas bodas reales o que lo trataba de alguna
manera. Eran obras de publicidad monárquica, alejadas en general de los cánones
estéticos actuales, por lo que, - excepto en el caso de Lope de Vega o Malherbe
– estaban rechazadas como obras de circunstancia por la crítica literaria, y
despreciadas por el historiador debido a su carácter cortesano. A su lado, se
encontraban opúsculos y panfletos que atacaban las bodas reales y, paradójicamente,
estos textos si habían sido considerados relevantes por los historiadores ya
que se expresaban en un lenguaje político más cercano.
Me
di cuenta de que no podían separarse ambos corpus, ya que todas las obras
giraban en torno al mismo acontecimiento: el doble enlace franco-español de
1615 que había significado un cambio general en el continente europeo. Por lo
tanto, todos los textos e imágenes trataban de una noticia concreta (un
acontecimiento que tenía una fecha y un lugar concreto, unos protagonistas y
unos testigos presenciales). Los textos que atacaban la oportunidad de estas
bodas criticaban o ridiculizaban los argumentos de la publicidad favorable; y, a
la inversa, la apologética de estos últimos no sólo estaba destinada a
ensalzar unos matrimonios reales, sino a justificarlos frente a los ataques.
Ambos deseaban convencer a una opinión a la que dirigían sus argumentos.
Además,
los autores de todo este amplio conjunto de obras no sólo describían unas
bodas reales sino que, al comparar las dos monarquías, hablaban de espacio, de
poder, de ansias imperiales, de diferentes visiones de la reforma católica o
contrarreforma, de una imagen de la mujer y de su papel en la familia, incluso
de una estética diferente que enfrentaba barroco y clasicismo. Estos trabajos
me llevaron al descubrimiento de una serie de profesionales que vivían de la
construcción de obras para la publicidad monárquica (publicidad del monarca,
de la monarquía y de los actos del monarca), que tenían conciencia de un
espacio de opinión pública al que se dirigían (y lo nombraban), que
realizaban sus trabajos con una estrategia narrativa determinada por esta
publicidad y que recibían una subvención por ello. Vivían del patronazgo y
dedicaban sus obras a patronos pertenecientes a las elites cortesanas.
Estos
fabricantes de opinión, pertenecientes al grupo de los letrados con estudios más
o menos universitarios, trabajaban
en los más variados campos artísticos de la ficción o el ensayo sin dedicarse
a un género concreto (excepto los arbitristas españoles y los juristas
franceses que eran en su mayoría oficiales reales dedicándose sólo al ensayo
teórico-social).
Decidí
centrar mi trabajo sobre la construcción de unos espacios concretos, lo que se
denomina actualmente la esfera pública, para la que estos autores
creaban unas obras concretas con la intención clara de hacer pública
(publicitar) una acción del poder monárquico (o atacarla) e influir
(publicitar), en un público indeterminado, para conformarlo en una opinión
concreta o hacerle cambiar de opinión.
Quise
huir de los espacios ideales de comunicación construidos por la semiótica
a-histórica y la filosofía idealista de la comunicación que convierte los
mecanismos de dominación en automatismos estructurales. Contra los primeros,
encontraba que la opinión pública es un invento cultural de un momento
concreto que debe ser analizado, y no una realidad intemporal que se somete al
análisis científico. Contra los segundos, me encontraba con la interrelación
de estrategias personales y relaciones estructurales, de movimientos provocados
por la revolución tecnológica de la imprenta y la adaptación del estado
moderno centralizado (gracias a la revolución de las comunicaciones),
dependiente de un mecanismo que articulaba estas comunicaciones y que se
estructuraba como espacio de opinión pública.
Pero, ¿era autónomo este nuevo espacio? Era fácil, demasiado fácil como conclusión de un estudio sobre la publicidad, decir que el corpus de textos con el que me encontraba era propiedad de quien lo había financiado. Había que ir más allá de ese evidencialismo automático en que caen los estudios sobre la propaganda política en la edad moderna.
Las
herramientas teóricas necesarias para el estudio de este corpus debía
recogerlas en primer lugar de la bibliografía que trataba la construcción de
la opinión y la articulación de la publicidad. La tesis clásica de Jürgen
Habermas sobre la publicidad política me proporcionó el armazón teórico
necesario para dibujar, más allá del hecho concreto que narraban los
publicistas, un modelo de construcción de la opinión. Pero, al no considerar
Habermas esta opinión pública constituida sino a partir del siglo XVIII, se
realizaba un corte radical con la modernidad y la producción impresa o
manuscrita anterior. Consideré injusta su condena a los infiernos de lo que
llamaba ‘la publicidad representativa’.
La
contradicción fundamental que encontraba en Habermas era que sólo era
considerado publicidad lo que se presentaba como tal y no cualquier producto que
buscara público para transmitir un determinado mensaje publicitario. La
realidad, sin embargo, se imponía.
No
era necesario hacer ninguna estadística para descubrir que había un número
geométricamente superior de espectadores que recibían una determinada idea de
la monarquía a través de los monarcas que aparecen en las obras de Lope de
Vega, antes que los reducidos lectores de la controvertida obra contemporánea
del padre Mariana sobre la monarquía (lo cual no quiere decir que las ideas de
esta obra no estén incluidas en las comedias de Lope, ya que éste pertenece al
grupo de letrados que han leído la obra del teórico jesuita). Detrás de la
exclusión de las obras cortesanas, se encontraba la consideración
despreciativa de obras que trataban asuntos del espacio privado u obras femeninas
de circunstancias, literatura menor – y para menores, no adultos -, en
definitiva.
El
modelo de Habermas mismo sobre la esfera pública basado en la visión crítica
androcéntrica de la política de Aristóteles quedaba en cuestión con su
amputación de un espacio privado. La tesis de la profesora Amparo Moreno ya señalaba
esta deformación que aislaba lo público como esfera autónoma, y la articulación
entre patrimonio y patria. Se
trataba de analizar la construcción de un mito original de la democracia, el
mito ilustrado, para inmediatamente situarlo contra la postmodernidad como
concepto absolutamente retrógrado. En realidad, reconstruyendo un espacio que
no había existido jamás (para lo que se tenía que deformar la noción de
oikos de Aristóteles) que correspondía al espacio de la decisión.
Para
poder trabajar, por tanto, necesitaba romper las fronteras creadas por la
ilustración en el siglo XVIII que
había conformado el nuevo espacio público burgués, relegando o mitificando lo
privado como espacio invisible, femenino (pero también ‘blando’) y, por
tanto, anecdótico.
Realicé
una ampliación del concepto de Publicidad que deseaba analizar en dos sentidos:
Por
una lado, temporalmente, ampliando el campo de acción al siglo XVII momento en
que se cambia radicalmente en Europa la noción de monarquía (por tanto, la
concepción general del estado), que sería incomprensible sin la alianza entre
la imprenta como nuevo soporte de comunicación y los letrados como creadores de
productos para este soporte.
Y
por otro lado, espacialmente, en la selección de materiales de campo, al
incluir todo aquello que hablara de la monarquía sin importarme el género
utilizado por el autor para vehicular el mensaje publicitario.
Por
ello, mi trabajo de magíster en comunicación lo realicé sobre un personaje de
finales del siglo XVII, dedicado profesionalmente a fabricar publicidad
representativa (Charles Perrault), consciente de su pertenencia al grupo de
letrados publicistas, que aplicaba una ciencia de la publicidad elemental pero
muy coherente, al servicio de la gloria del soberano Luis XIV. Charles Perrault
había trabajado todos los géneros – desde el ensayo histórico biográfico
sobre los hombres importantes del siglo de Luis XIV que contraponía a los
protagonistas de la época de Cesar a la poesía apologética de las victorias
de su monarca pasando por la ficción o el cuento al final de su vida –. Al
mismo tiempo que realizaba este servicio para la publicidad monárquica,
trabajaba para los intereses del grupo concreto de académicos al que pertenecía
en la construcción de su identidad como intelectuales y en la afirmación de su
poder como críticos. Me encontré así con un creador y conformador de la
esfera pública, de sus leyes internas de funcionamiento y de sus obligaciones y
limitaciones en relación con el poder.
Consideré
reductora la atribución de la publicidad monárquica exclusivamente a los
productos impresos, comprobando que la monarquía tenía una larga experiencia
de búsqueda del asentimiento para sus acciones a través de la ceremonia y de
la fiesta ciudadana. También encontré que los fabricantes de opinión
trabajaban en este campo para los mismos patronos. En este sentido el libro de
Michèle Fogel sobre las ceremonias de la información fue clave para
encontrar herramientas de trabajo y una metodología de estudio sobre la
publicidad monárquica. Lo completé con el trabajo de Hélène Merlín sobre la
creación de la noción de público y los estudios de Roger Chartier
sobre la aparición de la noción de autor.
La historiografía sobre la época me deparó una serie de aportaciones e interrogantes. El primer punto fue la sorpresa al contrastar los estudios de los ceremonialistas ingleses con la realidad de los textos de la época que, al tratar de las ceremonias de la monarquía, hablaban de matrimonios, bautizos y entierros, de una rica vida familiar. Los ceremonialistas habían realizado una lectura sesgada primando las ceremonias de estado actuales (la supuesta vida pública del monarca) y amputando espacios de la realidad para construir una teoría coherente.
La
historia de las mentalidades, que tanto me había ilusionado en los años
setenta, caminaba hacia una cultural history o una visión esteticista de
la política, ya criticada por Michel de Certeau en su recensión del libro de
Christian Jouhaud sobre los panfletos de la década de 1640, llamados ‘mazarinadas’.
Las aportaciones de Jouhaud, en sus estudios sobre las estrategias de los libros
impresos, fueron fundamentales en mi trabajo.
Pretendía
destacar el ombliguismo de las historias española y francesa al tratar la época.
La tesis, con un acontecimiento que afectaba a dos historiografías nacionales,
me permitía superar con comodidad la historia académica tradicional que se había
anclado en el historicismo nacionalista. Gracias a ello, podía contemplar desde
otra perspectiva, las trampas de una historiografía española preocupada hasta
la angustia con la supuesta decadencia imperial y una historiografía
francesa obsesionada con la construcción de la identidad nacional. La única
forma de salvar estos escollos, era estudiar de forma comparatista los hechos de
1615 enfrentando ambas historiografías para neutralizarlas, sin olvidar sus
aportes y estudios.
Estaba acompañado en esta labor por un grupo de investigadores que habían realizado esta comparación creativa desde finales del siglo XIX: los hispanistas franceses que habían practicado una lectura contrastada de la realidad histórica del periodo, desde Morel Fatio o Marcel Bataillon, a Bartolomé Bennasar o Bernard Vincent, con jóvenes promesas como Jean Frédéric Schaub.
Por último, en un estudio que se pretendía pluridisciplinar, deseaba realizar el experimento de unir bibliografías de disciplinas que se ignoraban descaradamente para defender supuestos espacios de poder mediante la invención de terminologías excluyentes. En cada campo me encontraba con una bibliografía particular y con autores que habían tratado la relación de los materiales diversos que estudiaba (ceremonias, fiestas, objetos artísticos o textos) y el poder: Norbert Elias o José Martínez Millán en el campo de la corte; Roland Mousnier o Miguel Artola al tratar de la monarquía; John Elliott, Ricardo García Cárcel o Antonio Ferós al tratar el periodo de Felipe III; los antropólogos James Frazer, Edward Muir o Carmelo Lisón Tolosana en el campo del ritual; Roger Chartier, Henri-Jean Martín o Fernando Bouza en el campo de la impresión y el manuscrito; Marc Fumaroli o Máxime Chévalier al estudiar la elocuencia; Pere Oriol Costa, María Teresa Pérez Picazo o Ingrid Schulze al pensar en la propaganda política; Fernández de la Flor en el campo de la emblemática; Erwin Panofsky, Ernst Gombrich o Rudolf Arnheim en el campo de la iconología; Hans Robert Jauss o Teresa Velázquez en el aspecto de la recepción; Roy Strong o Rudolf Arnhein en el campo del arte; Louis Marin o Ricard Salvat al pensar en la representación; Henry Ettinghausen al tratar el público, .... Ponerlos de acuerdo fue más complicado que leerlos.
La
primera hipótesis que me planteé era que los espacios de comunicación pública,
los elementos que conformaban la esfera pública, eran anteriores al siglo
XVIII, podían situarse en un periodo donde se hablaba de público y de opinión
como eran los comienzos del siglo XVII. Y, en segundo lugar, que estos espacios
no concebían una clara separación de lo público y lo privado, con lo que ponía
en cuestión la propia definición de esfera pública y su utilidad a la hora de
monopolizar el campo de estudio sobre opinión pública, como forma que tiene el
poder de vehicular mensajes publicitarios.
Mi
intención como historiador de la comunicación – con un trabajo sobre la
publicidad monárquica - era mostrar que era posible un estudio interdisciplinar
para entender la historia de la comunicación de comienzos del siglo XVII. La
primera consecuencia que saqué, y la clave de todo mi trabajo, fue que era
imposible comprender el periodo histórico sin un estudio interdisciplinar.
La tesis se encuentra publicada en "tesis doctorals en xarxa", red de las universidades públicas catalanas.
El Servidor de Tesis Doctorals en Xarxa (TDX) conté, en format digital, tesis doctorals llegides a les universitats de Catalunya i d'altres comunitats autònomes. Permet la consulta remota a través de la xarxa Internet del text complet de les tesis, així com fer cerques per autor, títol, matèria de la tesi, universitat on s'ha llegit, etc. Els objectius d'aquest servei, coordinat pel Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya (CBUC) i el Centre de Supercomputació de Catalunya (CESCA), i patrocinat pel Departament d'Universitats, Recerca i Societat de la Informació de la Generalitat de Catalunya, són:
Ficha de la tesis Opinión
pública y publicidad (siglo XVII). Nacimiento de los espacios de comunicación
pública en torno a las bodas reales de 1615 entre Borbones y Habsburgo
Tomo I: Introducción, fuentes, metodología y contexto histórico, edición en PDF jmpv2de4.pdf
Tomo II: Redes de comunicación (Fiesta, Ceremonia, Espacio), edición en PDF jmpv3de4.pdf
Tomo III: Producción ideológica (Literatura, Iconología, Ensayo), edición en PDF jmpv4de4.pdf
Tomo IV: Conclusiones, fuentes y Bibliografía, edición en PDF jmpv1de4.pdf
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[1] El profesor Barceló había realizado un sensacional y pequeño trabajo sobre ‘els nins moriscos’ que desgraciadamente no ha tenido continuidad.
Materiales de historia es una web de investigación en ciencias sociales basada en trabajos de José María Perceval